CIHAR y la Asociación Europea de Economía y Competitividad premian al pintor Antonio Camaró

CIHAR y la Asociación Europea de Economía y Competitividad han premiado al pintor Antonio Camaró con una medalla de oro en reconocimiento de su trayectoria y su pintura «comprometida socialmente» con el encuentro entre culturas y civilizaciones y el desarrollo económico de las mismas, según han señalado ambas entidades.

«Cultura y Economía son teóricamente conceptos antagónicos, pero la pintura y el arte de Antonio Camaró son el punto de encuentro de ambos ámbitos. Artistas y empresarios, dos mundos tan lejanos, convergen en el arte de Camaró por su compromiso artístico de que la cultura como la economía han de enriquecer el conocimiento de pueblos sin fronteras y con un mismo objetivo, el desarrrollo cultural y el económico, el bien común», según han señalado los impulsores del galardón.

Según los organizadores, la presencia de Antonio Camaró en diferentes centros artísticos internacionales como China, EEUU o Europa, se combina también con una destacada presencia en exposiciones y conferencias nacionales como la Fundación ONCE, Centro Cultural Bancaja, Museo Sefardí de Toledo, Fundación Xirivella- Soriano, Conferencia de los Derechos Humanos en la Universidad de Valencia, Conferencias en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, entre otras entidades y centros culturales.

A su juicio, la pintura de Antonio Camaró está cargada de simbolismos y constituye «un universo de color cuyo transfondo busca la esencia del ser humano en un mundo posible, que albergue la justicia y la prosperidad de los pueblos que conforman el universo cultural, económico y social de su obra».

En esta línea, aseguran que Camaró pinta «buscando la esencia del ser humano, la fraternidad, el entendimiento, la interculturalidad, el conocimiento, la diversidad, la vida», y todo ello lo dibuja con un fin social: el bien común y la igualdad económica y social. Donde la pobreza no exista, por tanto, prevalezca la convivencia y el respeto entre todos.

«En mundo vacío en el que los valores éticos están evaporados, reinvindico el encuentro y la ética, como forma de vida y práctica socioceconómica. La economía sin ética no favorece al enriquecimiento del ser humano, al revés lo emprobrece –ha señalado el propio artista–. Por eso, mi pintura está viva, porque es una transformación de lo vacio, de lo liquido, de la efemíero y de lo aparente, hacia lo transcendente».

Camaró pinta desde Europa con una perspectiva hacia el mundo en toda su amplitud donde los cafés pueden ser un bar de Suecia, como un café Parísino, una cervecería de Tallín, o una Turquesa en Turquiía o una Kerala en la India. «Son lugares de encuentro y dialogo entre distintas maneras de endenter la vida. En definitiva un espacio de enriquecimiento personal», asegura el pintor.